Nanús y su camino a Ciudad Esmeralda

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Nanús y su camino a Ciudad Esmeralda

Muchas veces he pensado en escribir sobre cómo deberíais enfocaros cuando tomáis la decisión de cambiar hábitos o bajar de peso, pero creo que lo verdaderamente importante es que conectéis y os sintáis identificados con lo que leéis.

Por el testimonio de Nanús me parece muy especial. Expresa en primera persona sentimientos y su manera de enfrentarse a sus retos y su contexto (familia, amigos, rutinas, etc.).

No es una lucha fácil pero siempre hay que buscarse un buen aliado para conseguirlo, nunca rendirse y siempre mirar adelante. Gracias por compartir un pedacito de ti y espero que tus palabras sean la inspiración para personas que como tu no sabían que podían hasta que confiaron en sí mismos.

Nutricionista Gijón

Perder peso, una maratón de fondo, con baches y en terreno hostil

15kg  y 7 meses después puedo hablar de mi experiencia con Veguinut llena de agradecimiento. No es sólo hacer una dieta, Shafika me enseñó a crear hábitos alimenticios saludables permanentes y luchar contra mis fantasmas azucarados.

Después de años de probar dietas, y siendo sincera, con pocas ganas y falta de fe en mi misma, al fin encontré a una profesional que no solo me ayudó a perder kilos sino que me enseño a tener hábitos alimenticios saludables dentro de mi estilo vida. No busco alcanzar el cuerpo de una modelo de revista, ese nunca fue mi objetivo porque soy una persona realista,  pero sí quería ser saludable y creo que al fin estoy en el camino correcto, no sin mucho esfuerzo para ello, y evidentemente con caídas y bajones, eso está claro.

Lo único que necesité es creer que yo podía, y en eso ayuda mucho que la profesional que está al otro lado de la mesa confíe en ti y lo primero que te pregunte es que te gusta comer y qué estás dispuesta a probar. Y sobre todo que luche contra ti; te ponga metas y te anime a pelear contra tus malos hábitos, en mi caso los ultraprocesados y la ansiedad eran el problema, lo que derivaba en un paladar atrofiado por el exceso de azucares y sal y  falta de saciedad.

La lucha sé que fue intensa al principio, a pesar que en cada sesión te explica pacientemente porque no comer lo que tu cuerpo te grita que ingieras y te va dando herramientas contra tu amiga la “ansiedad”. Tu cabeza cuando pasan unos días vuelve a los pensamientos “malvados” que te incitan a comer lo que no necesitas y encima te hacen daño, pero siguiente sesión y más herramientas y más ideas y más pelea para convencerte, y que si la chía, el lino, la soja texturizada, frutas, verduras…son tus amigos, que si el deporte…

Poco a poco empieza a aparecer un personaje en tu cabeza que se nutre de esas herramientas que te va dando, yo la llamo “Minishafi” y ella te acompaña cuando haces la compra, cuando abres el armario de la comida o la nevera, cuando sales con tus amigos a cenar… y que te habla, sí, habla y no hay forma de hacerla callar.

Mi Minishafi cuando estoy comprando me recuerda que: la mejor opción es la comida fresca, que no necesito pasar por el pasillo de los zumos y las galletas para sufrir más de lo necesario ya que allí nada se me ha perdido, que mire las etiquetas de los productos y con más de 4 ingredientes suele dejar de ser comida sana, y en plena compra me peleo con ella cuando me descubre cogiendo un producto en la mano que no es saludable y aunque tengo mil argumentos de porqué llevármelo te hace ver que ninguno es válido.

Además Minishafi me recomienda que es mejor subir por las escaleras que coger el ascensor, que ya que estoy de paseo con mi perra que siga un poco más, que debería subirme a la elíptica para ver una peli y no hacerlo desde el sofá… Incluso llega un punto en que me colonizó y cuando hablo de comida con mis amigos o mi pareja salen sus frases y herramientas, porque quieres cambiar el mundo, quieres que todos estén sanos porque alguien creyó en ti y te da superpoderes para luchar contra el mal (los ultraprocesados, los malos hábitos, la maldita ansiedad…) Ya no eres tú contra tu cabeza, tu obsesión por la comida, los ambientes obesogénicos, ahora somos más: Shafika, mi Minishafi y yo contra el mundo.

Así, mes tras mes, conseguí aprender a comer, a cocinar nuevos platos, a organizarme las comidas, a rechazar el azúcar, a mostrarme curiosa por los ingredientes, a leer etiquetas y me acercó al movimiento realfooding del que me he convertido en fan, fan….en definitiva que me han salvado de una vida grasa (ahhh y a incluir estos palabros tan interesantes en mi vida “obesogénico, ultraprocesados, palatables,…”).

Aún me queda un largo trecho para llegar a ser la persona saludable que deseo ser, pero ahora con Veguinut al menos sé cuál es el camino de baldosas amarillas que he de seguir para llegar a la “Ciudad Esmeralda”. Ya son 15 kg menos y espero que en otro año sean otros 15kg menos que añadir a la cuenta, así despacito como se hacen bien las cosas, sin prisa porque el objetivo final soy yo, mi salud…

Mi vida.

Experiencias Veguinut

 

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